Nací el día 7 de mayo de 19....., a quien le importa de que año, me imagino que a ustedes no y a mi ya se me olvidó, seguro ya son muchos, en todo caso he aprendido con los años que el envoltorio es el que se marchita, el espíritu permanece intacto, como en mi caso, viejo de cuerpo pero juvenil de espíritu como el que más.
Pero claro ese no era el tema a tratar. Mis padres al parecer no me querían cuando nací, lo digo por los nombres que me pusieron, o esperaban a una niñita o les parecí muy feo, la cosa es que tenian que castigarme con un castigo que durara para siempre; por qué pienso que esperaban una niña? mi primer nombre es Adolfo en honor a mi abuela paterna que se llamaba Adolfina, una abuelita de las antiguas: bajita, de cabeza cana, trabajadora, cariñosa, juguetona, muy dadivosa, pero tenía que llamarse Adolfina? no digo que el nombre sea feo, es mas, suena bien en otras personas pero seguro a mi no me vendría si fuera mujer así como tampoco me parece que suene bien en mi Adolfo. Seguro mi padre sugirió el primer nombre y, como a mi mamá tampoco le gustaba el regalito llegado del cielo ella aportó con el segundo nombre y como ya habían matriculado a mi hermano mayor con el nombre del abuelo paterno Arturo y al segundo con el nombre del papá Juan, había que terminar de joder al tercero así que me pusieron el segundo nombre de mi padre, Anselmo. Cada vez que lo pronuncian siento cerca de mi un olor a campo que ni les cuento, mis zapatos se transforman en ojotas, la calle en acequia, el celular en pala, los lentes de sol en chupalla y los autos son plantación de choclos, estoy solo en el campo y escucho la voz lejana de mi padre que grita ¡Anselmoooo! ¡Anselmoooo! no hay salud.
Pero creo que ese tampoco era el tema que me convoca hoy, por qué este blog?, me preguntaba una amiga hace un rato, pues porque hay historias, hay mitos y leyendas, hay mentiras y verdades, hay cuentos y cahuines, hay de todo un poco y tambien un poco de nada en el proceso de crecer en una población, sobre todo en esas poblaciones antiguas donde todo era de todos y donde todos compartían con todos, donde todas o casi todas las casas fueron la sede del club, donde todas o casi todas las casas fueron nuestra casa, en fin, en donde todas las cosas o casi todas las cosas no eran tuyas ni mías ni de nadie....eran nuestras. Por eso, en honor a esa época hermosa de niñez y juventud, y antes de que se borren por completo de mi memoria, es que quiero rescatar y compartir Relatos de Infancia y Adolescencia y Otras Yerbas.

2 comentarios:
Soy de los muchos q esperabamos q no fuese cierto lo de tu prematuro alzheimer y que solo fuese mera conveniencia!! jajajajajaja me da gusto comprobar que recuerdas cosas de tu infancia la que por cierto fue bastante diferente a la mia, pero ese si que es otro cuento. Gracias por compartir tus ultimos bytes de ram!! jajajajaja
bueno chirigûinchi me encanto tu blog y mas me alegra aun que por fin aprendiste a escribir...jajajajajaja te pasaste hermano querido...te quiero mucho
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